Dirigida por: Tim Burton
Con: Ewan McGregor, Albert Finney, Billy Crudup...
Si algo se puede decir de Tim Burton, es que sus películas (buenas o malas, animadas o live-action, viejas o nuevas) tienen un estilo visual inconfundible. Es por eso que cuando se hace un recuento de sus mejores películas, o las más características, suelen salir a flote cintas como "El Joven Manos de Tijera", "Sweeney Todd", o "Charlie y la Fábrica de Chocolate", donde los árboles torcidos, personajes pálidos y excéntricos, y atmósfera gótica y exagerada abundan. Sin embargo, por alguna extraña razón, siempre parecen pasar por alto una pequeña y mucho más sutil película llamada "El Gran Pez". No entiendo por qué. A mi parecer, esta es una de las películas más sólidas y sobresalientes del director, si no es que su mejor obra. Sí, tal vez es una gran excepción al no incluir a Johnny Depp. Sí, tal vez es extravagante en un modo mucho menos evidente, y mucho menos oscura visualmente. Pero no por eso es menos fantástica. Y no por eso es menos oscura. "El Gran Pez" es la travesía de un hijo que trata de conocer a su padre a través de las ilusorias historias que le contó desde que era niño. Es un viaje a través de la imaginación de un hombre que tuvo una vida, como se menciona, no más larga, pero sí más grande. Es una cinta que utiliza cuentos y narraciones fantásticas como excusa para explorar relaciones humanas, y que tiene como recurso a una de las mentes más creativas del cine. Una obra demasiado subestimada. Una aventura tan grande como la vida misma.
Wiliam Bloom (Billy Crudup) creció bajo la sombra de las fantásticas historias que su padre Edward (Ewan McGregor en sus años jóvenes; Albert Finney en su vejez) le contaba sobre su vida, y que mantuvo mientras siguió creciendo, sin importar lo increíbles e imposibles que sonaran. Ahora que Edward está muriendo de cáncer, Will decide explorar el pasado de su padre para encontrar al hombre que se esconde detrás de las anécdotas. Pero pronto se dará cuenta que no todo lo que su padre le contó eran puras invenciones, y que un hombre, a final de cuentas, se convierte en las historias que cuenta.
Como una de mis primeras tareas en la escuela de cine (así es, ¡estoy en la escuela de cine! Ni yo mismo me lo creo...) tuve que leer el guión de alguna película. Escogí éste porque funciona en tantos niveles diferentes. Tiene una sustancia y contenido increíblemente profundos en papel, que se traducen hermosamente al lenguaje cinematográfico. Además, es una historia sobre el arte de contar historias. La mera esencia del cine se reduce a eso. La película (basada en una novela por Daniel Wallace, escrita por John August, y bajo la visión de Tim Burton) nos presenta dos niveles, dos "realidades" de una misma persona: tenemos el drama familiar de la relación padre-hijo entre Will y Edward Bloom, donde las temáticas más reflexivas y profundas se desarrollan, y donde, creo yo, está el verdadero corazón de la película. Y está el mundo de fantasía de las anécdotas de Edward (lo más atractivo, sin lugar a dudas), las cuales nos atrapan y cautivan por más exageradas e inverosímiles que las encontremos, y que, de hecho, acaban siendo el complemento perfecto de la vida real de los personajes. Son dos relatos que se entrelazan y acaban en un mismo lugar. Es un guión magníficamente escrito sobre la vida de un padre y un hijo que se tratan de entender el uno al otro a través de lo que ha sido contado a través de los años. Es una historia sobre la paternidad, la identidad personal, y las relaciones que formamos con otros; una historia que te atrapa desde los primeros minutos, y no te deja ir: te cautiva, te maravilla, te hacer reír, te hace llorar, y te deja reflexionando horas después de que los créditos acabaron. De ésas que no se te olvidan...
Ewan McGregor y Albert Finney brillan en la película y se roban cada segundo en el que salen, interpretando a Edward Bloom en su juventud y vejez, respectivamente. Además del evidente parecido físico que los dos actores comparten, ambos proveen al personaje de una carisma enorme (esencial para el papel) que te hace entender por qué todos lo adoran. Aunque McGregor en realidad no tiene escenas "dramáticas" por así decirlo (él se desenvuelve casi en su totalidad en el mundo de fantasía), Finney es espléndido como el padre moribundo, que aunque se debilita no pierde la vitalidad que ha ganado a través de su vida. También tenemos a Billy Crudup como William Bloom, una actuación mucho más sutil y guardada, pero no por eso menos poderosa, como el hijo que quiere llegar a conocer al verdadero hombre que es su padre antes de que muera. Como es ya clásico dentro del mundo Burtoniano, tenemos a Helena Bonham Carter (su pareja, como todo mundo sabe), dobleteando papel como Jenny y La Bruja. Está Danny DeVito (quien se adueña de cada escena en la que aparece) como Amos Calloway, el dueño del circo, y Alison Lohman y Jessica Lange (a quien amo profundamente después de "American Horror Story") como Sandra Templeton, el único y verdadero amor de Edward. Valen mucho la pena, las dos. También busquen por ahí a una magnífica Marion Cotillard, a quien también amo, por cierto, como Josephine, en su primer papel en una película americana (¡vaya forma de empezar!), y un pequeño cameo de Miley Cyrus, en su primer papel en cualquier película. Y no, no sale Johnny Depp en ningún lado. Lo siento.
Pero veásela por donde se le vea, y aunque no se pueda determinar a primera vista, ésta es una película de Tim Burton. Tal vez no es tan gótica, tan oscura o tan pálida como sus obras pasadas o futuras, pero tiene su estilo marcado por todos lados. Está su fascinación por personajes que no encajan con su sociedad, y son algo solitarios, por personajes que parecen sacados de algún cuento de hadas (y que aquí es de forma literal), así como sus paletas coloridas, y figuras retorcidas. Y además de repetir con algunos de sus actores fetiche, tenemos uno más de sus muchos amoríos con el músico Danny Elfman, quien dota a la fábula de las notas necesarias para dar un balance entre realidad y fantasía. El departamento de arte es fantástico como siempre, resaltando los vestuarios y el maquillaje, así como los efectos visuales, los cuales en su mayoría, no fueron hechos por computadora, sino prácticamente, ya sea usando trucos de cámara o títeres mecánicos. Eso es de las cosas que más puedo admirar en una película.
Sí, "El Gran Pez" es una película de Tim Burton. Aunque, por otro lado, es la menos Burtonesca de toda su filmografía. Tal vez es por eso que ésta sea una de sus películas menos "conocidas" y menos reconocidas. Y sigo sin entender por qué. Tal vez es el que pueda haber realizado tan bien un salto a aguas desconocidas, o la profunda fascinación que la obra en sí me provoca. Tal vez son los personajes, o la manera en que entrelaza tan espontáneamente dos mundos que no tienen por qué estar peleados. Tal vez porque es una obra completa por donde sea que se la vea, desde la parte literaria, hasta los actores, y pasando por la dirección visual. Pero "El Gran Pez" es, sin duda, no sólo quizá mi cinta favorita del director (está en debate con "El Joven Manos de Tijera", la cual es, irónicamente, la más Burtonesca de sus cintas), sino una de mis películas favoritas. Es una película que te deja satisfecho cuando acabe, y sabiendo que te entretuvo de la misma manera en que te hizo pensar. Es un cuento de hadas sobre un hombre, su hijo, y las historias que los dos fueron creando. Es una aventura tan grande como la vida misma.
Historia/guión: 28/30
Actuaciones: 29/30
Detrás de cámaras: 19/20
Entretenimiento: 20/20
Como una de mis primeras tareas en la escuela de cine (así es, ¡estoy en la escuela de cine! Ni yo mismo me lo creo...) tuve que leer el guión de alguna película. Escogí éste porque funciona en tantos niveles diferentes. Tiene una sustancia y contenido increíblemente profundos en papel, que se traducen hermosamente al lenguaje cinematográfico. Además, es una historia sobre el arte de contar historias. La mera esencia del cine se reduce a eso. La película (basada en una novela por Daniel Wallace, escrita por John August, y bajo la visión de Tim Burton) nos presenta dos niveles, dos "realidades" de una misma persona: tenemos el drama familiar de la relación padre-hijo entre Will y Edward Bloom, donde las temáticas más reflexivas y profundas se desarrollan, y donde, creo yo, está el verdadero corazón de la película. Y está el mundo de fantasía de las anécdotas de Edward (lo más atractivo, sin lugar a dudas), las cuales nos atrapan y cautivan por más exageradas e inverosímiles que las encontremos, y que, de hecho, acaban siendo el complemento perfecto de la vida real de los personajes. Son dos relatos que se entrelazan y acaban en un mismo lugar. Es un guión magníficamente escrito sobre la vida de un padre y un hijo que se tratan de entender el uno al otro a través de lo que ha sido contado a través de los años. Es una historia sobre la paternidad, la identidad personal, y las relaciones que formamos con otros; una historia que te atrapa desde los primeros minutos, y no te deja ir: te cautiva, te maravilla, te hacer reír, te hace llorar, y te deja reflexionando horas después de que los créditos acabaron. De ésas que no se te olvidan...
Ewan McGregor y Albert Finney brillan en la película y se roban cada segundo en el que salen, interpretando a Edward Bloom en su juventud y vejez, respectivamente. Además del evidente parecido físico que los dos actores comparten, ambos proveen al personaje de una carisma enorme (esencial para el papel) que te hace entender por qué todos lo adoran. Aunque McGregor en realidad no tiene escenas "dramáticas" por así decirlo (él se desenvuelve casi en su totalidad en el mundo de fantasía), Finney es espléndido como el padre moribundo, que aunque se debilita no pierde la vitalidad que ha ganado a través de su vida. También tenemos a Billy Crudup como William Bloom, una actuación mucho más sutil y guardada, pero no por eso menos poderosa, como el hijo que quiere llegar a conocer al verdadero hombre que es su padre antes de que muera. Como es ya clásico dentro del mundo Burtoniano, tenemos a Helena Bonham Carter (su pareja, como todo mundo sabe), dobleteando papel como Jenny y La Bruja. Está Danny DeVito (quien se adueña de cada escena en la que aparece) como Amos Calloway, el dueño del circo, y Alison Lohman y Jessica Lange (a quien amo profundamente después de "American Horror Story") como Sandra Templeton, el único y verdadero amor de Edward. Valen mucho la pena, las dos. También busquen por ahí a una magnífica Marion Cotillard, a quien también amo, por cierto, como Josephine, en su primer papel en una película americana (¡vaya forma de empezar!), y un pequeño cameo de Miley Cyrus, en su primer papel en cualquier película. Y no, no sale Johnny Depp en ningún lado. Lo siento.
Pero veásela por donde se le vea, y aunque no se pueda determinar a primera vista, ésta es una película de Tim Burton. Tal vez no es tan gótica, tan oscura o tan pálida como sus obras pasadas o futuras, pero tiene su estilo marcado por todos lados. Está su fascinación por personajes que no encajan con su sociedad, y son algo solitarios, por personajes que parecen sacados de algún cuento de hadas (y que aquí es de forma literal), así como sus paletas coloridas, y figuras retorcidas. Y además de repetir con algunos de sus actores fetiche, tenemos uno más de sus muchos amoríos con el músico Danny Elfman, quien dota a la fábula de las notas necesarias para dar un balance entre realidad y fantasía. El departamento de arte es fantástico como siempre, resaltando los vestuarios y el maquillaje, así como los efectos visuales, los cuales en su mayoría, no fueron hechos por computadora, sino prácticamente, ya sea usando trucos de cámara o títeres mecánicos. Eso es de las cosas que más puedo admirar en una película.
Sí, "El Gran Pez" es una película de Tim Burton. Aunque, por otro lado, es la menos Burtonesca de toda su filmografía. Tal vez es por eso que ésta sea una de sus películas menos "conocidas" y menos reconocidas. Y sigo sin entender por qué. Tal vez es el que pueda haber realizado tan bien un salto a aguas desconocidas, o la profunda fascinación que la obra en sí me provoca. Tal vez son los personajes, o la manera en que entrelaza tan espontáneamente dos mundos que no tienen por qué estar peleados. Tal vez porque es una obra completa por donde sea que se la vea, desde la parte literaria, hasta los actores, y pasando por la dirección visual. Pero "El Gran Pez" es, sin duda, no sólo quizá mi cinta favorita del director (está en debate con "El Joven Manos de Tijera", la cual es, irónicamente, la más Burtonesca de sus cintas), sino una de mis películas favoritas. Es una película que te deja satisfecho cuando acabe, y sabiendo que te entretuvo de la misma manera en que te hizo pensar. Es un cuento de hadas sobre un hombre, su hijo, y las historias que los dos fueron creando. Es una aventura tan grande como la vida misma.
Historia/guión: 28/30
Actuaciones: 29/30
Detrás de cámaras: 19/20
Entretenimiento: 20/20
Por encontrar el perfecto punto medio entre la fantasía y la realidad, por sus actuaciones, sus temáticas, y su manera de cautivarte como si fuese un cuento dentro de la historia misma, le doy a "El Gran Pez" un:
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