martes, 10 de enero de 2012

Déjame Entrar




Déjame Entrar
(Let Me In, 2010)

Dirigida por: Matt Reeves


Con: Kodi Smit-McPhee, Chloë Grace Moretz, Richard Jenkins





Owen, un niño casi adolescnete en el Estados Unidos rural (porque todas las películas de terror suceden ahí) que sufre severamente de bullying por sus compañeros y es descuidado por sus padres (campo abierto para la vulnerabilidad, y los traumas mentales), se hace amigo de Abby, una misteriosa niña que se muda a su edificio. Ella es solitaria, misteriosa, no usa zapatos, y le advierte que no pueden ser amigos. Aunque, claro, acaban teniendo más cosas en común de lo que sabían y acaban formando un lazo muy estrecho. Hasta que Owen descubre que Abby es en realidad una vampiro que necesita desesperadamente sangre humana para sobrevivir... 

Si te basas leyendo una premisa como la de arriba, la historia puede ser mal interpretada y tomarse como una jaladota enorme. Otra película con vampiros, ahorita que están de moda (gracias, Twilight). Pero no lo es. "Déjame Entrar" es mucho, mucho más que una película de vampiros del montón. De hecho, sólo toma a estos seres mitológicos como trasfondo para contar una historia mucho más grande. La película, si se ve con los ojos de un filme de suspenso "regular" (porque no llega al terror), es una pieza de entretenimiento hermosamente hecha y actuada, tensa, con un poco de terror, y un romance bastante, bastante bizarro. Si se le piensa, puede llegar a ser mucho más; un ensayo sobre la pérdida de la inocencia, y la psique dañada de dos niños muy, muy similares, usando el vampirismo como mera excusa para conectarlos.

El ambiente que crea Matt Reeves durante su duración (que muchos pueden llegar a considerar larga. Yo no lo hice)  es frío, distante, y agresivo, como lo son Owen y Abby. Destacan las maravillosas actuaciones de los dos jóvenes protagonistas, especialmente Chloë Moretz, esa niña que mentaba madres en Kick Ass, y el realmente hermoso y sobrio manejo detrás de las cámaras. Hay una escena que simplemente me fascinó y se me quedó impregnada, en la que Abby besa a Owen después de beber la sangre de una de sus víctimas. "Déjame Entrar" es una rara y muy, muy efectiva mezcla entre cine de terror palomero, y cine de arte. Aunque no llega ser ni lo uno ni lo otro, y probablemente ése sea su mayor defecto. No va a complacer totalmente a los que buscan una película de terror puro, ni a los que buscan una profunda reflexión con chupa sangres. Se queda a la mitad.

La película es un remake de un filme sueco del 2008 (que, según he oído, es mucho más cruda, y es mucho mejor) que es considerada ya de las mejores películas de vampiros que hay, y ésta, aunque no llega a eso, se queda cerca. Es una película que trata de trascender en la era de vampiros que brillan y son vegetarianos, y no sólo logra eso, sino que lo hace con una historia original dentro y captivante (especialmente en estos días y dentro del género), e imágenes que no se borran fácilmente de la memoria (Abby en la tina. Chequen el póster). Merece una oportunidad. No es la mejor película de terror. No es la mejor película más entretenida, o divertida, o intrigante. Pero vale la pena. Vale mucho, mucho la pena. Déjenla entrar.

Historia/guión: 24/30
Actuación: 27/30
Detrás de las cámaras: 18/20
Entretenimiento: 15/20

Por ser una película trascendente en el género de vampiros, con actuaciones y ambientación memorables, aunque atascada entre cine comercial y de arte, le doy a "Déjame Entrar":
84%

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